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miércoles, 30 de abril de 2014

DESDICHA

"Un día comprendió cómo sus brazos eran 
Solamente de nubes; 
Imposible con nubes estrechar hasta el fondo 
Un cuerpo, una fortuna. 

La fortuna es redonda y cuenta lentamente 
Estrellas del estío. 
Hacen falta unos brazos seguros como el viento, 
Y como el mar un beso. 
Pero él con sus labios, 
Con sus labios no sabe sino decir palabras; 
Palabras hacia el techo, 
Palabras hacia el suelo, 
Y sus brazos son nubes que transforman la vida 
En aire navegable".

Luis Cernuda (1902-1963), poeta sevillano


MISERIA DE LA POESÍA

"Me pregunto qué puedo hacer contigo
Ahora que han pasado tantos años,
cayeron los imperios.
La creciente arrasó con los jardines, 
se borraron las fotos
Y en los sitios sagrados del amor
se levantan comercios y oficinas
(con nombres en inglés naturalmente).
Me pregunto qué puedo hacer contigo.
Y hago un pseudopoema
que tú nunca leerás
-o si lo lees,
en vez de una punzada de nostalgia, provocará tu sonrisita crítica-"

José Emilio Pacheco (1939-2014), poeta mexicano.




lunes, 28 de abril de 2014

EL FUTURO

"Y sé muy bien que no estarás.
No estarás en la calle,
en el murmullo que brota de noche
de los postes de alumbrado,
ni en el gesto de elegir el menú,
ni en la sonrisa que alivia
los completos de los subtes,
ni en los libros prestados
ni en el hasta mañana.

No estarás en mis sueños,
en el destino original

de mis palabras,
ni en una cifra telefónica estarás
o en el color de un par de guantes
o una blusa.

Me enojaré amor mío,
sin que sea por ti,
y compraré bombones
pero no para ti,
me pararé en la esquina
a la que no vendrás,
y diré las palabras que se dicen
y comeré las cosas que se comen
y soñaré las cosas que se sueñan
y sé muy bien que no estarás,
ni aquí adentro, la cárcel
donde aún te retengo,
ni allí fuera, este río de calles
y de puentes.


No estarás para nada,
no serás ni recuerdo,
y cuando piense en ti
pensaré un pensamiento
que oscuramente
trata de acordarse de ti".


Julio Cortázar (1914-1984), poeta argentino 



domingo, 27 de abril de 2014

INTRODUCCIÓN AL PSICOANÁLISIS

"Don Segismundo Freud, 
tras arduo estudio,
descubrió lo que al otro le costó un verso:
el delito es haber nacido.
(Irás y no volverás)"

José Emilio Pacheco (1939-2014), poeta mexicano.


sábado, 26 de abril de 2014

RAZÓN DE LÁGRIMAS

"La noche por ser triste carece de fronteras.
Su sombra en rebelión como la espuma,
rompe los muros débiles
avergonzados de blancura;
noche que no puede ser otra cosa sino noche.

Acaso los amantes acuchillan estrellas,
acaso la aventura apague una tristeza.
Mas tú, noche, impulsada por deseos
hasta la palidez del agua,
aguardas siempre en pie quién sabe a cuáles ruiseñores.

Más allá se estremecen los abismos
poblados de serpientes entre pluma,
cabecera de enfermos
no mirando otra cosa que la noche
mientras cierran el aire entre los labios.

La noche, la noche deslumbrante,
que junto a las esquinas retuerce sus caderas,
aguardando, quién sabe,
como yo, como todos". 


Luis Cernuda (1902-1963), poeta sevillano


viernes, 25 de abril de 2014

ESTOY CANSADO

"Estar cansado tiene plumas,
tiene plumas graciosas como un loro,
plumas que desde luego nunca vuelan,
mas balbucean igual que loro.
Estoy cansado de las casas,
prontamente en ruinas sin un gesto;
estoy cansado de las cosas,
con un latir de seda vueltas luego de espaldas.
Estoy cansado de estar vivo,
aunque más cansado sería el estar muerto;
estoy cansado del estar cansado
entre plumas ligeras sagazmente,
plumas del loro aquel tan familiar o triste,
el loro aquel del siempre estar cansado"

Luis Cernuda (1902-1963), poeta sevillano


jueves, 24 de abril de 2014

PEREGRINO

"¿Volver? Vuelva el que tenga, 
Tras largos años, tras un largo viaje,
Cansancio del camino y la codicia
De su tierra, su casa, sus amigos,
Del amor que al regreso fiel le espere.

Mas, ¿tú? ¿Volver? Regresar no piensas,
Sino seguir libre adelante,
Disponible por siempre, mozo  o viejo,
Sin hijo que te busque, como a Ulises,
Sin Ítaca que aguarde y sin Penélope.

Sigue, sigue adelante y no regreses,
Fiel hasta el fin del camino y tu vida,
No eches de menos un destino más fácil,
Tus pies sobre la tierra antes no hollada,
Tus ojos frente a lo antes nunca visto"


Luis Cernuda (1902-1963), poeta sevillano




miércoles, 23 de abril de 2014

¿CUÁL ES LA MUJER QUE RECORDAMOS?

"¿Cuál es la mujer que recordamos
al mirar los pechos de la vecina
de camión; a quién espera el hueco
lugar que está al lado nuestro, en el cine?
¿A quién pertenece el oído
que oirá la palabra más escondida
que somos, de quién es la cabeza
que a nuestro costado nace entre sueños?

Hay veces que ya no puedo con tanta
tristeza, y entonces te recuerdo.
Pero no eres tú. Nacieron cansados
nuestro largo amor y nuestros breves
amores; los cuatro besos y las cuatro
citas que tuvimos. Estamos tristes.
Juntos inventamos un concierto
para desventura y orquesta, y fuimos
a escucharlo serios, solemnes,
y nada entendimos. Estamos solos.

Tú nunca sabrás, estoy cierto,
que escribí estos versos para ti sola;
pero en ti pensé al hacerlos. Son tuyos.

Ustedes perdonen. Por un momento
olvidé con quién estaba hablando.
Y no sentí el golpe de mi ventana
al cerrarse. Estaba en otra parte". 


Rubén Bonifaz Nuño (1923-2013), 
poeta mexicano


lunes, 21 de abril de 2014

QUE FÁCIL SERÍA PARA ESTA MOSCA

"Qué fácil sería para esta mosca,
con cinco centímetros de vuelo
razonable, hallar la salida.

Pude percibirla hace tiempo,
cuando me distrajo el zumbido
de su vuelo torpe.
Desde aquel momento la miro,
y no hace otra cosa que achatarse
los ojos, con todo su peso,
contra el vidrio duro que no comprende.
En vano le abrí la ventana
y traté de guiarla con la mano;
no lo sabe, sigue combatiendo
contra el aire inmóvil, intraspasable.

Casi con placer, he sentido
que me voy muriendo; que mis asuntos
no marchan muy bien, pero marchan;
y que al fin y al cabo han de olvidarse.

Pero luego quise salir de todo,
salirme de todo, ver, conocerme,
y nada he podido; y he puesto
la frente en el vidrio de mi ventana"


Rubén Bonifaz Nuño (1923-2013), 
poeta mexicano


domingo, 20 de abril de 2014

AL FINAL

"Vista por vez primera, todavía
misteriosa de casi recordada.
Será como en París, que me perdía
hasta dar en alguna encrucijada
que de pronto después reconocía:
si la has visto mil veces... Será nada
más que, a la vuelta de otro día, verte
desembocado en medio de la muerte"


Jaime Gil de Biedma (1929-1990), poeta barcelonés

sábado, 19 de abril de 2014

DECLARACIÓN DE ODIO

"Estar simplemente como delgada carne ya sin piel,
como huesos y aire cabalgando en el alba,
como un pequeño y mustio tiempo
duradero entre penas y esperanzas perfectas.
Estar vilmente atado por absurdas cadenas
y escuchar con el viento los penetrantes gritos
que brotan del océano:
agonizantes pájaros cayendo en la cubierta
de los barcos oscuros y eternamente bellos,
o sobre largas playas ensordecidas, ciegas
de tanta fina espuma como miles de orquídeas.

Porque, ¡qué alto mar, sucio y maravilloso!
Hay olas como árboles difuntos,
hay una rara calma y una fresca dulzura,
hay horas grises, blancas y amarillas.
Y es el cielo del mar, alto cielo con vida
que nos entra en la sangre, dando luz y sustento
a lo que hubiera muerto en las traidoras calles,
en las habitaciones turbias de esta negra ciudad.
Esta ciudad de ceniza y tezontle cada día menos puro,
de acero, sangre y apagado sudor.

Amplia y dolorosa ciudad donde caben los perros,
la miseria y los homosexuales,
las prostitutas y la famosa melacolía de los poetas,
los rezos y las oraciones de los cristianos.
Sarcástica ciudad donde la cobardía y el cinismo son alimento diario
de los jovencitos alcahuetes de talles ondulantes,
de las mujeres asnas, de los hombres vacíos.

Ciudad negra o colérica o mansa o cruel,
o fastidiosa nada más: sencillamente tibia.
Pero valiente y vigorosa porque en sus calles viven los días rojos y azules
de cuando el pueblo se organiza en columnas,
los días y las noches de los militantes comunistas,
los días y las noches de las huelgas victoriosas,
los crudos días en que los desocupados adiestran su rencor
agazapados en los jardines o en los quicios dolientes.

¡Los días en la ciudad! Los días pesadísimos
como una cabeza cercenada con los ojos abiertos.
Estos días como frutas podridas.
Días enturbiados por salvajes mentiras.
Días incendiarios en que padecen las curiosas estatuas
y los monumentos son más estériles que nunca.

Larga, larga ciudad con sus albas como vírgenes hipócritas,
con sus minutos como niños desnudos,
con sus bochornosos actos de vieja díscola y aparatosa,
con sus callejuelas donde mueren extenuados, al fin,
los roncos emboscados y los asesinos de la alegría.

Ciudad tan complicada, hervidero de envidias,
criadero de virtudes desechas al cabo de una hora,
páramo sofocante, nido blando en que somos
como palabra ardiente desoída,
superficie en que vamos como un tránsito oscuro,
desierto en que latimos y respiramos vicios,
ancho bosque regado por dolorosas y punzantes lágrimas,
lágrimas de desprecio, lágrimas insultantes.

Te declaramos nuestro odio, magnifica ciudad.
A ti, a tus tristes y vulgarísimos burgueses,
a tus chicas de aire, caramelos y films americanos,
a tus juventudes ice cream rellenas de basura,
a tus desenfrenados maricones que devastan
las escuelas, la plaza Garibaldi,
la viva y venenosa calle de San Juan de Letrán.

Te declaramos nuestro odio perfeccionado a fuerza de sentirte cada día más inmensa,
cada hora más blanda, cada línea más brusca.
Y si te odiamos, linda, primorosa ciudad sin esqueleto,
no lo hacemos por chiste refinado, nunca por neurastenia,
sino por tu candor de virgen desvestida,
por tu mes de diciembre y tus pupilas secas,
por tu pequeña burguesía, por tus poetas publicistas,
¡por tus poetas, grandísima ciudad!, por ellos y su enfadosa categoría de descastados,
por sus flojas virtudes de ocho sonetos diarios,
por sus lamentos al crepúsculo y a la soledad interminable,
por sus retorcimientos histéricos de prometeos sin sexo
o estatuas del sollozo, por su ritmo de asnos en busca de una flauta.

Pero no es todo, ciudad de lenta vida.
Hay por ahí escondidos, asustados, acaso masturbándose,
varias docenas de cobardes, niños de la teoría,
de la envidia y el caos, jóvenes del «sentido práctico de la vida»,
ruines abandonados a sus propios orgasmos,
viles niños sin forma mascullando su tedio,
especulando en libros ajenos a lo nuestro.
¡A lo nuestro, ciudadl, lo que nos pertenece,
lo que vierte alegría y hace florecer júbilos,
risas, risas de gozo de unas bocas hambrientas,
hambrientas de trabajo,
de trabajo y orgullo de ser al fin varones
en un mundo distinto.

Así hemos visto limpias decisiones que saltan
paralizando el ruido mediocre de las calles,
puliendo caracteres, dando voces de alerta,
de esperanza y progreso.
Son rosas o geranios, claveles o palomas,
saludos de victoria y puños retadores.
Son las voces, los brazos y los pies decisivos,
y los rostros perfectos, y los ojos de fuego,
y la táctica en vilo de quienes hoy te odian
para amarte mañana cuando el alba sea alba
y no chorro de insultos, y no río de fatigas,
y no una puerta falsa para huir de rodillas".

Efraín Huerta (1914-1982), 
poeta guanajuatense

viernes, 18 de abril de 2014

MENDIGA VOZ

"Y aún me atrevo a amar
el sonido de la luz en una hora muerta,
el color del tiempo en un muro abandonado.
En mi mirada lo he perdido todo.
Es tan lejos pedir. Tan cerca saber que no hay"

Alejandra Pizarnik (1936-1972), 
poeta argentina



jueves, 17 de abril de 2014

LA ROSA PRIMITIVA

"Escribo bajo el ala del ángel más perverso:
la sombra de la lluvia y el sonreír de cobre de la niebla
me conducen, oh estatuas, hacia un aire maduro,
hacia donde se encierra la gran severidad de la belleza.
Escribo las palabras y el penetrante nombre del poema,
y no encuentro razón, flor que no sea
la rosa primitiva de la ciudad que habito.
Nunca el poema fue tan serio como hoy, y nunca el verso
tuvo la estatura de bronce de lo que no se oculta.
Hacia el amor, las manos, y en las manos, gimiendo,
hojas de yerba amarga del pensamiento gris,
secas raíces de una melancolía sin huesos,
la danza del deseo muerto a vuelta de esquina
y un sollozo frustrado gracias a la ternura.
Hacia el amor, sonrisas, y en ellas, como almas,
el malogrado espíritu de un mensaje que un día
cobró cierta estructura, y que hoy, entorpecido,
circula por las venas.

Nunca digas a nadie que tienes la verdad en un puño,
o que a tus plantas, quieta, perdura la virtud.
Ama con sencillez, como si nada.
Sé dueño de tu infierno, propietario absoluto
de tu deseo y tus ansias, de tu salud y tus odios.
Fabrícate, en secreto, una ciudad sagrada,
y equilibra en su centro la rosa primitiva.
Al pueblo y a la hembra que enciendan cuanto hay en ti de hermoso,
y murmuren mensajes en tus oídos frágiles,
debes verlos con santa melancolía y un aire desdeñoso,
mandarlos hacia nunca, hacia siempre,
hacia ninguna parte...

Quédate con la rosa del calosfrío,
la rosa del espanto estatuario,
la inmaculada rosa de la calle,
la rosa de los pétalos hirientes,
la rosa-herrumbre del fiero desencanto,
la primitiva rosa de carne y desaliento,
la rosa fiel, la rosa que no miente,
la rosa que en tu pecho debe ser la paloma
del latido fecundo y el vivir con un pulso
de gran deseo hirviendo a flor de labio.

La rosa, en fin, de las espinas de oro
que nuestra piel desgarran y la elevan
hacia el sereno cielo de donde la poesía
nos llega mutilada, como ruinas del alba". 


Efraín Huerta (1914-1982), 
poeta guanajuatense


miércoles, 16 de abril de 2014

ESTA TARDE

"Ahora quiero amar algo lejano... 
Algún hombre divino 
Que sea como un ave por lo dulce, 
Que haya habido mujeres infinitas 
Y sepa de otras tierras, y florezca 
La palabra en sus labios, perfumada: 
Suerte de selva virgen bajo el viento... 

Y quiero amarlo ahora. Está la tarde 
Blanda y tranquila como espeso musgo, 
Tiembla mi boca y mis dedos finos, 
Se deshacen mis trenzas poco a poco. 

Siento un vago rumor... Toda la tierra 
Está cantando dulcemente... Lejos 
Los bosques se han cargado de corolas, 
Desbordan los arroyos de sus cauces 
Y las aguas se filtran en la tierra 
Así como mis ojos en los ojos 
Que estoy sonañdo embelesada... 

Pero 
Ya está bajando el sol de los montes, 
Las aves se acurrucan en sus nidos, 
La tarde ha de morir y él está lejos... 
Lejos como este sol que para nunca 
Se marcha y me abandona, con las manos 
Hundidas en las trenzas, con la boca 
Húmeda y temblorosa, con el alma 
Sutilizada, ardida en la esperanza 
De este amor infinito que me vuelve 
Dulce y hermosa...".


Alfonsina Storni (1892-1938), poeta argentina


martes, 15 de abril de 2014

QUIEN ME HABITA

"¡Qué extraño es verme aquí sentado, 
y cerrar los ojos, y abrirlos, y mirar, 
y oír como una lejana catarata que la vida se derrumba, 
y cerrar los ojos, y abrirlos, y mirar! 
¡Qué extraño es verme aquí sentado! 
¡Qué extraño verme corno una planta que respira, 
y sentir en el pecho un pájaro encerrado, 
y un denso empuje que se abre paso difícilmente 
por mis venas! 
¡Qué extraño es verme aquí sentado, 
y agarrarme una mano con la otra, 
y tocarme, y sonreír, y decir en voz alta 
mi propio nombre tan falto de sentido! 
¡Oh, qué extraño, qué horriblemente extraño! 
La sorpresa hace mudo mi espanto. 
Hay un desconocido que me habita 
y habla como si no fuera yo mismo."

Gabriel Celaya (1911-1991), poeta español



lunes, 14 de abril de 2014

ACORDE

"Oh infierno
te agradezco
la causa perdida
la tiniebla entre los dientes
las manos de humo
y esa espalda acosándome.
Te agradezco
el crepúsculo de piedra que no cesa.
Te agradezco
que existas cuando respiro.
Porque eres el recinto
donde encuentro,
retenidos por el ojo y el fuego
los nombres y las formas
de la dicha.

Oh cielo
te he buscado sin tregua sin miedo,
te he perseguido sin piedad,
universo tras universo
hasta en la piedra virgen,
en el feliz cuchillo
y en el cuervo azul
y al fin te hallé
aquí, en el pecho del vacío.
Eres la palabra asombrosa
la que solo yo escucho
y nada más me deja oir,
la que suena y suena, y suena
y no fue ni será pronunciada". 

Amelia Biagioni (1916-2000), poeta argentina



domingo, 13 de abril de 2014

YO ME RESISTO

"Yo me resisto, 
en la calle de los ahorcados,
 
a acatar la orden
 
de ser tibia y cautelosa,
 
de asirme a la seguridad,
 
de acomodarme en la costumbre,
 
de usar reloj y placidez,
 
aventura a cuerda,
 
palabra pálida y mortal
 
y ojos con límites.
 

Yo me resisto,
 
entre las muelas del fracaso,
 
a cumplir la ley de cansarme,
 
de resignarme,
 
de sentarme en lo fofo del mundo
 
mortecina de una espada lánguida,
 
esperando el marasmo.
 

Yo me resisto,
 
acosada por silbatos atroces,
 
a la fatalidad
 
de encerrarme y perder la llave
 
o de arrojarme al pozo.
 

Con toda la médula
 
levanto, llevo, soy el miedo enorme,
 
y avanzo,
               

sin causa, cantando entre ausentes"

Amelia Biagioni (1916-2000), poeta argentina



sábado, 12 de abril de 2014

ME DISTRAJE UN INSTANTE

"Todo,lo que está y sucede,
era un túnel
quieto
y en él, sola,

yo corría, corría.
Sin querer, sin etapas, 
adiós, adiós
aunque a veces un ojo débil, fiel, 
ciérrate, 
se me atrasaba, 
apúrate, 
llorando sobre un día.
Sin poder asirme
a un pájaro, una mano, un fruto, 
adiós, adiós
arrancarme
del amor sucesivo,
partir partiéndome, 
dejar atrás, 
pasar por todo
honda, ligera, rota, 
viva, 
siempre marcharme
para ser nostalgia.
Pero un instante me distraje
sin tomar precauciones,
un instante
en que alguien vino de mi espalda
y cambió todo.
Fija, vaciada, ausente,
un agujero soy
por donde pasa el mundo, 
veloz, sin detenerse, 
agitando sombreros, 
se escurre en mi  vacío,
cómo huye.
Oh puerta, piel, árbol jadeantes,
¡paren, basta!
Suplico sin lengua,
me interpongo sin cuerpo.
Es inútil, 
adiós, adiós
Y todo lo que pasa
y se aleja cantando
con feroz alegría, 
no vuelve, no recuerda". 

Amelia Biagioni (1916-2000), poeta argentina



viernes, 11 de abril de 2014

ESCRITURA

"Alguna vez escribiré con piedras,
midiendo cada una de mis frases
por su peso, volumen, movimiento.
Estoy cansado de palabras.

No más lápiz: andamios, teodolitos,
la desnudez solar del sentimiento
tatuando en lo profundo de las rocas
su música secreta.

Dibujaré con líneas de guijarros
mi nombre, la historia de mi casa
y la memoria de aquel río
que va pasando siempre y se demora
entre mis venas como sabio arquitecto.

Con piedra viva escribiré mi canto
en arcos, puentes, dólmenes, columnas,
frente a la soledad del horizonte,
como un mapa que se abra ante los ojos
de los viajeros que no regresan nunca". 


Eugenio Montejo (1938-2008),
poeta venezolano


jueves, 10 de abril de 2014

PIENSO YO QUE JAMÁS


"... pienso yo que jamás
joven habrá
viendo la luz del sol,
que se pueda decir
que en su saber
se te parezca a ti..."

Safo de Lesbos (650 a.C - 580 a.C.), poeta griega



miércoles, 9 de abril de 2014

ÚLTIMA RECOGIDA

"La carta que espero viaja de incógnito en un sobre
La estampilla la cubre y allende
Esa estampilla está sellada por el zodiaco
Se hace mucho esfuerzo para descifrar mi nombre en su festonado
Cuando me alcance el sol se habrá vuelto frío
Habrá escombros en la Place Blanche
Entre los cuales se distinguirá mi decisión
Semejante a una rueda de ardillas
La abriré con un golpe seco de remo
Y me dispondré a leer
Lo que no dejará de provocar una aglomeración de gente
Pero no me detendré
Las palabras jamás oídas desaparecerán
Serán una llamarada y lucirán en una jaula de amianto
Suspendida en el árbol de las adivinanzas
La carta que espero tendrá el color de veleros extintos
Pero las noticias que me traerá sus formas de rocío
Reencontraré en esas formas todo lo que he perdido
Esas luces que mecen las cosas irreales
Esos animales de metamorfosis que me han vuelto razonable
Esas piedras que pensé lanzadas para perderme a mí mismo
Cuán mínimas son las dimensiones de la carta que espero
Con tal que no se pierda en las partículas de veneno"


André Breton (1896-1966) poeta francés



martes, 8 de abril de 2014

EL ESCLAVO

"Ser el esclavo que perdió su cuerpo 
para que lo habiten las palabras. 
Llevar por huesos flautas inocentes 
que alguien toca de lejos 
o tal vez nadie. (Sólo es real el soplo 
y la ansiedad por descifrarlo). 

Ser el esclavo cuando todos duermen 
y lo hostiga el claror incisivo 
de su hermana, la lámpara. 
Siempre en terror de estar en vela 
frente a los astros 
sin que pueda mentir cuando despierten, 
aunque diluvie el mundo 
y la noche ensombrezca la página. 

Ser el esclavo, el paria, el alquimista 
de malditos metales 
y trasmutar su tedio en ágatas, 
en oro el barro humano, 
para que no lo arrojen a los perros 
al entregar el parte".

Eugenio Montejo (1938-2008),
poeta venezolano





lunes, 7 de abril de 2014

ENTREVISTA A ALEJANDRA PIZARNIK

Entrevista de Martha Isabel Moia, publicada en El deseo de la palabra, Ocnos, Barcelona, 1972.
(* Todos los asteriscos que aparecen hasta el final del texto hacen referencia a poemas de Alejandra Pizarnik)

"M.I.M. - Hay, en tus poemas, términos que considero emblemáticos y que contribuyen a conformar tus poemas como dominios solitarios e ilícitos como las pasiones de la infancia, como el poema, como el amor, como la muerte. ¿Coincidís conmigo en que términos como jardín, bosque, palabra, silencio, errancia, viento, desgarradura y noche, son, a la vez, signos y emblemas?
A.P. - Creo que en mis poemas hay palabras que reitero sin cesar, sin tregua, sin piedad: las de la infancia, las de los miedos, las de la muerte, las de la noche de los cuerpos. 0, más exactamente, los términos que designas en tu pregunta serían signos y emblemas.
M.I.M. - Empecemos por entrar, pues, en los espacios más gratos: el jardín y el bosque.
A.P. - Una de las frases que más me obsesiona la dice la pequeña Alice en el país de las maravillas: - «Sólo vine a ver el jardín». Para Alice y para mí, el jardín sería el lugar de la cita o, dicho con las palabras de Mircea Eliade, el centro del mundo. Lo cual me sugiere esta frase: El jardín es verde en el cerebro. Frase mía que me conduce a otra siguiente de Georges Bachelard, que espero recordar fielmente: El jardín del recuerdo- sueño, perdido en un más allá del pasado verdadero.
M.I.M. - En cuanto a tu bosque, se aparece como sinónimo de silencio. Mas yo siento otros significados. Por ejemplo, tu bosque podría ser una alusión a lo prohibido, a lo oculto.
A.P. - ¿Por qué no? Pero también sugeriría la infancia, el cuerpo, la noche.
M.I.M. - ¿Entraste alguna vez en el jardín?
A.P. - Proust, al analizar los deseos, dice que los deseos no quieren analizarse sino satisfacerse, esto es: no quiero hablar del jardín, quiero verlo. Claro es que lo que digo no deja de ser pueril, pues en esta vida nunca hacemos lo que queremos. Lo cual es un motivo más para querer ver el jardín, aun si es imposible, sobre todo si es imposible.
M.I.M. - Mientras contestabas a mi pregunta, tu voz en mi memoria me dijo desde un poema tuyo: mi oficio es conjurar y exorcizar.*
A.P. - Entre otras cosas, escribo para que no suceda lo que temo; para que lo que me hiere no sea; para alejar al Malo (cf. Kafka). Se ha dicho que el poeta es el gran terapeuta. En este sentido, el quehacer poético implicaría exorcizar, conjurar y, además, reparar. Escribir un poema es reparar la herida fundamental, la desgarradura. Porque todos estamos heridos.
M.I.M. - Entre las variadas metáforas con las que configuras esta herida fundamental recuerdo, por la impresión que me causó, la que en un poema temprano te hace preguntar por la bestia caída de pasmo que se arrastra por mi sangre.* Y creo, casi con certeza, que el viento es uno de los principales autores de la herida, ya que a veces se aparece en tus escritos como el gran lastimador.*
A.P. - Tengo amor por el viento aun si, precisamente, mi imaginación suele darle formas y colores feroces. Embestida por el viento, voy por el bosque, me alejo en busca del jardín.
M.I.M. - ¿En la noche?
A.P. - Poco sé de la noche pero a ella me uno. Lo dije en un poema: Toda la noche hago la noche. Toda la noche escribo. Palabra por palabra yo escribo la noche.*
M.I.M. - En un poema de adolescencia también te unís al silencio.
A.P. - El silencio: única tentación y la más alta promesa. Pero siento que el inagotable murmullo nunca cesa de manar (Que bien sé yo do mana la fuente del lenguaje errante). Por eso me atrevo a decir que no sé si el silencio existe.


M.I.M. - En una suerte de contrapunto con tu yo que se une a la noche y aquel que se une al silencio, veo a «la extranjera»; «la silenciosa en el desierto»; «la pequeña viajera»; «mi emigrante de sí»; la que «quería entrar en el teclado para entrar adentro de la música para tener una patria». Son estas, tus otras voces, las que hablan de tu vocación de errancia, la para mí tu verdadera vocación, dicho a tu manera.
A.P. - Pienso en una frase de Trakl: Es el hombre un extraño en la tierra. Creo que, de todos, el poeta es el más extranjero. Creo que la única morada posible para el poeta es la palabra.
M.I.M. - Hay un miedo tuyo que pone en peligro esa morada: el no saber nombrar lo que no existe.* Es entonces cuando te ocultás del lenguaje.
A.P. - Con una ambigüedad que quiero aclarar: me oculto del lenguaje dentro del lenguaje. Cuando algo - incluso la nada tiene un nombre, parece menos hostil. Sin embargo, existe en mí una sospecha de que lo esencial es indecible.
M.I.M. - ¿Es por esto que buscas figuras que se aparecen vivientes por obra de un lenguaje activo que las aluden?*
A.P. - Siento que los signos, las palabras, insinúan, hacen alusión. Este modo complejo de sentir el lenguaje me induce a creer que el lenguaje no puede expresar la realidad; que solamente podemos hablar de lo obvio. De allí mis deseos de hacer poemas terriblemente exactos a pesar de mi surrealismo innato y de trabajar con elementos de las sombras interiores. Es esto lo que ha caracterizado a mis poemas.
M.I.M. - Sin embargo, ahora ya no buscas esa exactitud.
A.P. - Es cierto; busco que el poema se escriba como quiera escribirse. Pero prefiero no hablar del ahora porque aún está poco escrito.
M.I.M. - ¡A pesar de lo mucho que escribís!
A.P. - ...

M.I.M. - El no saber nombrar* se relaciona con la preocupación por encontrar alguna frase enteramente tuya.* Tu libro Los trabajos y las noches es una respuesta significativa, ya que en él son tus voces las que hablan.
A.P. - Trabajé arduamente en esos poemas y debo decir que al configurarlos me configuré yo, y cambié. Tenía dentro de mí un ideal de poema y logré realizarlo. Sé que no me parezco a nadie (esto es una fatalidad). Ese libro me dio la felicidad de encontrar la libertad en la escritura. Fui libre, fui dueña de hacerme una forma como yo quería.
M.I.M. - Con estos miedos coexiste el de las palabras que regresan.* ¿Cuáles son?
A.P. - Es la memoria. Me sucede asistir al cortejo de las palabras que se precipitan, y me siento espectadora inerte e inerme.
M.I.M. - Vislumbro que el espejo, la otra orilla, la zona prohibida y su olvido, disponen en tu obra el miedo de ser dos,* que escapa a los límites del döppelganger para incluir a todas las que fuiste.
A.P. - Decís bien, es el miedo a todas las que en mí contienden. Hay un poema de Michaux que dice: Je suis; je parle á qui je fus et qui- je- fus me parlent. ( ... ) On n'est pas seul dans sa peau.
M.I.M. - ¿Se manifiesta en algún momento especial?
A.P. - Cuando «la hija de mi voz» me traiciona.
M.I.M. - Según un poema tuyo, tu amor más hermoso fue el amor por los espejos. ¿A quién ves en ellos?
A.P. - A la otra que soy. (En verdad, tengo cierto miedo de los espejos.) En algunas ocasiones nos reunimos. Casi siempre sucede cuando escribo
.



M.I.M. - Una noche en el circo recobraste un lenguaje perdido en el momento que los jinetes con antorchas en la mano galopaban en ronda feroz sobre corceles negros.* ¿Qué es ese algo semejante a los sonidos calientes para mi corazón de los cascos contra las arenas?*
A.P. - Es el lenguaje no encontrado y que me gustaría encontrar.
M.I.M. - ¿Acaso lo encontraste en la pintura?
A.P. - Me gusta pintar porque en la pintura encuentro la oportunidad de aludir en silencio a las imágenes de las sombras interiores. Además, me atrae la falta de mitomanía del lenguaje de la pintura. Trabajar con las palabras o, más específicamente, buscar mis palabras, implica una tensión que no existe al pintar.
M.I.M. - ¿Cuál es la razón de tu preferencia por «la gitana dormida» de Rousseau?
A.P. - Es el equivalente del lenguaje de los caballos en el circo. Yo quisiera llegar a escribir algo semejante a «la gitana» del Aduanero porque hay silencio y, a la vez, alusión a cosas graves y luminosas. También me conmueve singularmente la obra de Bosch, Klee, Ernst.
M.I.M. - Por último, te pregunto si alguna vez te formulaste la pregunta que se plantea Octavio Paz en el prólogo de El arco y la lira: ¿no sería mejor transformar la vida en poesía que hacer poesía con la vida?
A.P. - Respondo desde uno de mis últimos poemas: Ojalá pudiera vivir solamente en éxtasis haciendo el cuerpo del poema con mi cuerpo, rescatando cada frase con mis días y con mis semanas, infundiéndole al poema mi soplo a medida que cada letra de cada palabra haya sido sacrificada en las ceremonias del vivir*". 




* Texto extraído de "Prosa Completa", Alejandra Pizarnik, págs. 311/315, ed. Lumen, Buenos Aires, Argentina, 2003