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martes, 30 de septiembre de 2014

PIEL DE ASNO

"Pero la agitación de su sangre, causada por el ardor de su amor, le provocó esa misma 
noche una fiebre tan terrible que pronto decayó hasta el más grave extremo"

Charles Perrault (1628-1703), escritor francés un fragmento de "Piel de asno"


lunes, 29 de septiembre de 2014

UN CANTO DE AMOR

"Para existir se necesita primero ser nombrado; pero para entrar en el universo de la escritura, es necesario asumir, con el propio nombre, la suerte de cada sonido, de cada signo que lo perpetúan.
De un idilio simple y trágico surge un canto de amor que es, a pesar de todo, canto de esperanza. Este canto ambiciona hacernos asistir al nacimiento de la palabra y, en dimensión más que real, a un ensanche del umbral del sufrimiento que ilustra una colectividad perseguida, cuyo lamento es retomado, era tras era, por sus mártires."


Edmond Jabés (1912-1991), poeta egipcio, un fragmento de  "El libro de las preguntas" 





domingo, 28 de septiembre de 2014

LA COPA NEGRA

"La noche es una copa de mal. Un silbo agudo
del guardia la atraviesa, cual vibrante alfiler.
Oye, tú, mujerzuela, ¿cómo, si ya te fuiste,
la onda aún es negra y me hace aún arder?

La tierra tiene bordes de féretro en la sombra.
Oye, tú, mujerzuela, no vayas a volver.

Mi carne nada, nada
en la copa de sombra que me hace aún doler;
mi carne nada en ella
como en un pantanoso corazón de mujer.

Ascua astral... He sentido
secos roces de arcilla
sobre mi loto diáfano caer.
¡Ah, mujer! Por ti existe
la carne hecha de instinto. ¡Ah, mujer!

Por eso ¡oh negro cáliz! aun cuando ya te fuiste,
me ahogo con el polvo
¡y piafan en mis carnes más ganas de beber!"


César Vallejo  (1892-1938), poeta peruano


domingo, 21 de septiembre de 2014

DESPEDIDA

"Mata su luz un fuego abandonado.
Sube su canto un pájaro enamorado.
Tantas criaturas ávidas en mi silencio
y esta pequeña lluvia que me acompaña"


Alejandra Pizarnik (1936-1972), poeta argentina


domingo, 14 de septiembre de 2014

CUERPO DE INSOMNIO

"Porque tengo tu imagen grabada bajo el párpado
hago del tiempo un sueño, un cubrir esa llama 
que me duele, cuando escucho bramar huracanado el aire
inflando el pecho, el fantasma sediento te bebe.

Cae la niebla gris bajo las sábanas se desgarra el oleaje
y quisiera apretarte hasta sentir la médula en tus huesos
-tan lejanos, tan próximos-, y enterrar tu cabeza
cerca del corazón donde golpea ese tambor de polvo.

Porque duele saber que estás allí, que sueñas
con los ojos abiertos, que día a día te alzas como un ave,
charlas del sol, pintas de ultramarino kohl tus ojos sin saber
por qué lloras, por qué esperas, si tú eres el milagro.

Larga es la noche y el insomnio arrastra recuerdos
río abajo,mi paloma lunar girando en torno 
de esas joyas crispadas del deseo, ese cuerpo
cerrado por los pétalos, espumas de una marea eterna.

¿Siempre habrá que cegarse para verte? ¿Esperar
un milagro? Cada día que pasa, que me muelen las ruedas
de piedra del destino. Y esas líneas que surcan 
quemando tus manos y las mías. ¡Esa boca, esa herida!"

Ludwig Zeller (1927-actualidad), poeta chileno


viernes, 5 de septiembre de 2014

LOS AMOROSOS

"Los amorosos callan. 
El amor es el silencio más fino, 
el más tembloroso, el más insoportable. 
Los amorosos buscan, 
los amorosos son los que abandonan, 
son los que cambian, los que olvidan. 

Su corazón les dice que nunca han de encontrar, 
no encuentran, buscan. 
Los amorosos andan como locos 
porque están solos, solos, solos, 
entregándose, dándose a cada rato, 
llorando porque no salvan al amor. 

Les preocupa el amor. Los amorosos 
viven al día, no pueden hacer más, no saben. 
Siempre se están yendo, 
siempre, hacia alguna parte. 

Esperan, 
no esperan nada, pero esperan. 

Saben que nunca han de encontrar. 
El amor es la prórroga perpetua, 
siempre el paso siguiente, el otro, el otro. 
Los amorosos son los insaciables, 
los que siempre -¡que bueno!- han de estar solos. 
Los amorosos son la hidra del cuento. 


Tienen serpientes en lugar de brazos. 
Las venas del cuello se les hinchan 
también como serpientes para asfixiarlos. 
Los amorosos no pueden dormir 
porque si se duermen se los comen los gusanos. 
En la oscuridad abren los ojos 
y les cae en ellos el espanto. 
Encuentran alacranes bajo la sábana 
y su cama flota como sobre un lago. 

Los amorosos son locos, sólo locos, 
sin Dios y sin diablo. 
Los amorosos salen de sus cuevas 
temblorosos, hambrientos, 
a cazar fantasmas. 

Se ríen de las gentes que lo saben todo, 
de las que aman a perpetuidad, verídicamente, 
de las que creen en el amor 
como una lámpara de inagotable aceite. 

Los amorosos juegan a coger el agua, 
a tatuar el humo, a no irse. 
Juegan el largo, el triste juego del amor. 
Nadie ha de resignarse. 
Dicen que nadie ha de resignarse. 
Los amorosos se avergüenzan de toda conformación. 
Vacíos, pero vacíos de una a otra costilla, 
la muerte les fermenta detrás de los ojos, 
y ellos caminan, lloran hasta la madrugada 
en que trenes y gallos se despiden dolorosamente. 


Les llega a veces un olor a tierra recién nacida, 
a mujeres que duermen con la mano en el sexo, 
complacidas, 
a arroyos de agua tierna y a cocinas.

 
Los amorosos se ponen a cantar entre labios 
una canción no aprendida, 
y se van llorando, llorando, 
la hermosa vida"


Jaime Sabines (1926-1999), poeta chiapaneco