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jueves, 29 de mayo de 2014

LA ACCIÓN DOMÉSTICA

"Lo que guarda activamente la casa, lo que une en la casa el pasado más próximo al porvenir más cercano, lo que la mantiene en la seguridad de ser, es la acción doméstica. 
¿Pero cómo dar a los cuidados caseros una actividad creadora?
En cuanto se introduce un fulgor de conciencia en el gesto maquinal, en cuanto se hace fenomenología lustrando un mueble viejo, se sienten nacer, bajo la dulce rutina doméstica, impresiones nuevas. La conciencia lo rejuvenece  todo. Da a los actos más familiares un valor de iniciación. Domina la memoria. ¡Qué asombro volver a ser realmente el autor del acto rutinario! Así, cuando un poeta frota un mueble-aunque sea valiéndose de tercera persona-, cuando pone con el trapo de lana que calienta todo lo que toca, un  poco de cera fragante en su mesa, crea un nuevo objeto, aumenta la dignidad humana de un objeto, inscribe dicho objeto en el estado civil de la casa humana.
Henri Bosco escribe: "La cera suave penetraba en esa materia pulida, bajo la presión de las manos y del útil calor de la lana. Lentamente, la bandeja adquiría un resplandor sordo. Parecía que subiera de la alburia centenaria, del corazón mismo del árbol muerto, ese resplandor atraído por el roce magnético, expandiéndose poco a poco en luz sobre la bandeja. Los viejos dedos cargados de virtudes, la palma generosa, arrancaban  del bloque macizo y de las fibras inanimadas las potencias latentes de la vida. Era la creación de un objeto, la obra misma de la fe ante mis ojos maravillados"


Los objetos así  mimados nacen verdaderamente  de una luz íntima: ascienden a un nivel de realidad más elevado que los objetos indiferentes, que los objetos definidos por la realidad geométrica.
Propagan una nueva realidad de ser. Ocupan no solo su lugar en un orden, sino que comulgan con ese orden. De un objeto a otro, en el cuarto, los cuidados caseros tejen lazos que unen un pasado muy antiguo con el día nuevo. El ama de casa despierta los muebles dormidos" 

Gastón Bachelard (1884-  1962),  filósofo y poeta francés, fragmento de "Poética del espacio" (p.p. 99 y 100)

miércoles, 28 de mayo de 2014

SOÑADOR DE MORADAS

"Instalado en todas partes, pero sin encerrarse en ningún lado, tal es la divisa del soñador de moradas. En la casa final como mi casa verdadera, el sueño de habitar está superado. Hay que dejar siempre abierto un ensueño de otra parte"

Gastón Bachelard (1884-  1962),  filósofo y poeta francés, fragmento de "Poética del espacio" (p. 94)

Ben Goossens: I'm a dreamer

martes, 27 de mayo de 2014

LA CASA DEL PORVENIR

"A veces la casa del porvenir es más sólida, más clara, más vasta que todas las casas del pasado. Frente a la casa natal trabaja la imagen de la casa soñada. Ya tarde en la vida, con un valor invencible, se dice: lo que no se ha hecho se hará. 
Se construirá la casa. Esta casa soñada puede ser un simple sueño de propietario, la concentración de un simple sueño de propietario, la concentración de todo lo que se ha estimado cómodo, confortable, sano, sólido, incluso codiciable para los demás.
Debe satisfacer entonces el orgullo y la razón, términos inconciliables. Si esos sueños deben realizarse, abandonan el terreno de nuestra encuesta.
Entran en el dominio de la psicología de los proyectos, pero ya hemos repetido bastante que el proyecto es para nosotros el onirismo de corto alcance. El espíritu se despliega en él, pero el alma no encuentra allí su vasta vida. Tal vez sea bueno que conservemos algunos sueños sobre una casa que habitaremos más tarde, siempre más  tarde, tan tarde que no tendremos tiempo de realizarlo. Una casa que fuera final, simétrica de la casa natal, prepararía pensamientos y no ya sueños, pensamientos graves, pensamientos tristes. Más vale vivir en lo provisional que en lo definitivo"

Gastón Bachelard (1884-  1962),  filósofo y poeta francés, fragmento de "Poética del espacio" (p.p. 93 y 94)