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lunes, 20 de octubre de 2014

CANTO IRREVOCABLE

"Yo, que tengo una juventud llena de voces,
de relámpagos, de arterias vivas,
que acostado en mis músculos, atento a cómo corre y llora mi sangre,
a como se agolpan mis angustias
como mares amargos
o como espesas losas de desvelo,
oigo que se juntan todos los gritos
cual un bosque de estrechos corazones apretados;
oigo lo que decimos todavía hoy
todo lo que diremos aún,
de punta sobre nuestros graves latidos,
por boca de los árboles, por boca de la tierra.

Yo, que irrevocablemente sé de nuestra eternidad definitiva
de nuestra juventud de atentos sueños
y lágrimas despiertas;
de los tercos tambores tercamente sonando
que hay en nuestro oscuro fondo.

Que tengo un par de rotos ojos vivos,
mirando, aún no calcinados,
y unos brazos largos inmensos, eternos como piedras,
como piedras duras y varoniles y tristes.

Que con esos ojos abiertos y sufriendo
sé ver nuestra tierra por la sal blanqueada,
blanqueada por la amarga leche de los senos,
cómo se apaga con los huesos.

Y cómo se apaga y se seca de ceniza la sed
y se pudren las manos, y se curva el silencio.

Yo, que tengo un pobre e inútil corazón
para toda la tristeza
que dejo de sufrir a cualquier hora,
he visto a las madres arenosas y clavadas,
las madres de tezontle, las madres de piedra de metate,
llorando cuantas vivas de cal,
granos amargos,
gotas de plomo.

Lloran piedras de río
sentadas como viejas raíces,
las madres de tierra de la tierra.

He visto y llorado todo esto, yo.
Pero no he llorado todavía.
Hay un océano grande de tristeza.

Quisiera tener un corazón lleno de trigo
y mi pobre corazón es muy pequeño.

Hay que hacer un gran río del mundo,
juntar nuestros pulsos hasta formar un gran cielo.

Un cielo del que llovamos redivivos,
nuevos, virtuosamente limpios y dispuestos"

José Revueltas (1914-1976), escritor y político mexicano





martes, 14 de octubre de 2014

PRAYER IN C: REMIX BY ROBIN SCHULZ (PARA LOS QUE DEJAMOS DE CREER EN DIOSeS...)


"No hubo adioses. No hubo signos. No hubo un gesto. No hubo ni siquiera una señal de que a la mañana siguiente se te tragaría la tierra. No me diste la oportunidad para entregarme a la guerra. No me dejaste el beneficio del ruego. No me dejaste las tardes, ni los amaneceres; tan sólo un eterno crepúsculo que borra horizontes y no me deja seguir. Amanecí en mañanas en las que las esperanzas eran autodeclaradas a pena de muerte. ¿Qué hago si ni siquiera hubo toque de queda? Seguí las huellas de tu calavera azul por todas las farolas de la ciudad sin pistas, hasta que alguien me quitara esta vida altanera que ya no vale nada.
Voy a buscarte en un robo, en un golpe, en un atropello, en un reto de agua helada. Voy a buscar tus ojos de luna (0:33), a ver si emergen de esas caretas que nos hacían mirar el mundo con rebeldía y más causa que la que hay ahora. ¿Y qué haré cuando te encuentre? Pues no creo que pueda perdonarte, pero necesito los adioses para que hagan de cuerdas y echen por fin el telón.
Ahora te busco mientras espero. Me han crecido desesperanzas en aquellos lugares donde crece lo infinito, y sólo quiero tus adioses para no perder más tiempo. No creo que pudiera perdonarte, pues allá donde crece el infinito se hundió mi fe en ti, ahogada en el pozo sin fondo, donde resuenan los ecos, cos, os, s, de mis lamentos, ay, ay, y, y, agarrada al cuello por tu silencio. Imaginar tu pelo entrando en canas, las arrugas surcando las manos con que me tocabas, ¿qué había de mí si decidiste unilateralmente la huida? Tu mirada desvaneciéndose con las mañanas y las tardes que tú sí tienes, y yo, abandonada, en el crepúsculo infinito.
¿Supiste qué les pasó a los niños? Se encontraron sin casa al volver del colegio, se mueren de hambre y de querer saber. No, no, ya no creo que sepan perdonarte. Y yo aún buscándote hasta el fin de los mundos, tampoco creo que te perdone, no, no, ya no, pero déjame sellar este final anticipado, repetido e improvisado. Sólo quiero echar el telón y asistir a mi propio funeral. Ojalá no hubieras comenzado nunca esta función al abrir tus párpados en aquel segundo treinta y tres. Ojalá no, ojalá no. Pasan los años, y en aquel lugar donde crece lo infinito se hundió mi fe, mi esperanza, mi perdón, el tuyo, el del mundo, y sin embargo hay algo que sigue flotando: mi memoria.
Pasan los lustros, te busco, te busco y no te encuentro y sigues callado igual que aquel día en que morimos tú y yo. Ya ha empezado el mar a comerse a la tierra, quedan menos sitios donde hallarte y menos gente de la que diferenciarte, dónde estás, dónde estás, que aquí sigue mi memoria intacta, y ya no te perdonas ni tú"

Javier Barba Garzón inspirado en "Prayer in C" de Lilly Wood and the Prick

lunes, 13 de octubre de 2014

NO ME VISTE...

"No me viste
en el momento en que pasaba.
Te refugiaste entre nuestros muros
mientras yo llamaba.
No me oíste
de gruesos que son los muros.
Tus labios murmuraron mi nombre
y fue, de nuevo, la aurora.
U n día para nosotros dos
con el que ya no contaban el año
ni el amor
ni menos aún los hombres.
Un día
solo, como nosotros"


Edmond Jabés (1912-1991), poeta egipcio, un fragmento de "El regreso al libro"