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miércoles, 21 de enero de 2015

LA RUEDA DE NÁUSEA...OLGA OROZCO

"Echada hacia  adelante me aferro con las dos manos a los crines del caballo. Querría pegarme a él, querría entrar en él a través de la piel, si me lo permitiera. Estar en cuatro pies o más es mi verdadera condición. Me han colocado en dos para medirme con un mundo que no me corresponde, que marcha a otra carrera, que se desliza hacia atrás llevádose adherido el extremo más interior de mi organismo, y por lo tanto me va desenrollando de esta rueda de vacío que gira a una velocidad endemoniada en el centro de mí. ¡Yo hablaba de tejidos! Me están destejiendo, están devanando mi madeja de misterio, me están desprendiendo de una trama en la que me creía entretejida hasta el final, y el hueco de la rueda aumenta por dentro vertiginosamente, devora mis sostenes con un sabor a gris pulverizado, a viento que se infla, a vómito de ayuno. No entiendo la sustancia que me abandona ni puedo asimilar esta náusea giratoria que la reemplaza. si me arrojo ahora mismo del caballo, la sustancia que me abandona regresará de golpe a mi interior como un elástico, colmará a la naúsea y estallaré en miles de pedazos: si continuo en el caballo, seguirá adelantándose hacia atrás, y la rueda de náusea, después de tocar fondo, arrojará mi cáscara sin nada contra alguna pared del universo. ¿Porqué me están volviendo al revés? ¿Y hasta cuándo?"

Olga Orozco en "La oscuridad es otro sol" (p.20).

martes, 20 de enero de 2015

A LO QUE ENFRENTO CON LOS OJOS...OLGA OROZCO

"Giramos otra vez en un rayo de la rueda; en el centro del eje, la cara de Alejandro. Nuevamente al galope. Pero ahora no tengo temor de las bestias que urde la noche a mis espaldas, ni de la mano impensable que se alarga para arrebatarme, porque el abuelo Damián me ha corrido hacia adelante en el recado y me protege la espalda con su cuerpo y los costados con la barrera que forman el brazo que me ciñe y las dos riendas. ¿Quién le hablò de mis miedos?
En adelante, cualquier forma que tome el camino podrá ser descubierta por él al mismo tiempo que por mi. Siempre tengo menos miedo a lo que enfrento con los ojos que a lo que pueda sorprenderme sin que yo lo haya visto. Por eso duermo con la espalda pegada a la pared y no puedo sentarme sino dando la cara frente a una puerta abierta. Aunque no oiga nada, hay ovillos que significan otra cosa y que caen, rebotan y se deslizan astutamente silenciosos; aunque no vea nada hay algo que están tejiendo contra mí. 
Claro que ahora todo está tan oscuro que casi es como si sucediera atrás, y como si ese atrás fuera la noche entera que se está enredando para envolvernos. La siento trabajar, muy cerca, agazapada entre los matorrales agitados que se abren y se espesan bordeando el campo abierto pero impenetrable contra el cielo tenebroso; la siento preparar sus materiales, disolver a lo lejos esos resplandores pàlidos que de pronto se insinúan como una salvación, para incorporarlos a su propia sustancia, a la madeja del horror; la siento tender a los costados las apretadas telas con que abrá de ceñirnos" 

Olga Orozco en "La oscuridad es otro sol" (p.18 y 19).


lunes, 19 de enero de 2015

ME ESTÁ HELANDO LAS LÁGRIMAS... OLGA OROZCO

"[...] mi sangre corre arrastrando una sangre inmóvil como una piedra que continúa hasta que también la mía sea piedra; mi corazón late sobre un corazón paralizado definitivamente por la escarcha. Ahora mismo me está helando las lágrimas"

Olga Orozco en "La oscuridad es otro sol" (p.17).