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domingo, 1 de junio de 2014

LA CASA, UN ESTADO DEL ALMA

"Toda gran imagen simple es reveladora de un estado del alma. La casa es, más aún que el paisaje, un estado de alma. Incluso reproducida en su aspecto exterior, dice una intimidad. Algunos psicólogos, en particular Francoise Minkowska y los trabajadores que ella ha sabido adiestrar, han estudiado los dibujos de casas hechos por los niños. se puede hacer de ellos el motivo de una prueba. La prueba de la casa tiene incluso la ventaja de estar abierta a la espontaneidad, porque muchos niños dibujan espontáneamente, con el lápiz en la mano, una casa. 
Además, dice Mne Balif: "Pedir al niño que dibuje una casa, es pedirle que revele el sueño más profundo donde quiere albergar su felicidad; si es dichoso, sabrá encontrar la casa cerrada y protegida, la casa sólida y profundamente enraizada"
Está dibujada en su forma, pero casi siempre hay algún trazo que designa una fuerza íntima. En ciertos dibujos es evidente, dice Mne Balig, "que hace calor dentro, hay fuego, un fuego tan vivo que se le va a salir de la chimenea". Cuando la casa es feliz, el humo juega suavemente encima del tejado.
Si el niño es desdichado, la casa lleva la huella de las angustias del dibujante. Francoise Minkowska ha expuesto una colección particularmente conmovedora de dibujos de niños polacos o judíos que padecieron las sevicias de la ocupación alemana durante la última guerra. El niño que ha vivido escondiéndose a la menor alerta, en un armario, dibuja mucho, después de aquellas horas malditas, casas estrechas, frías y cerradas. Y así Francoise Minkowska habla de "casas inmóviles", casas inmovilizadas en su rigidez: "Esa rigidez y esa inmovilidad se encuentran igualmente en el humo y en las cortinas de las ventanas. Los árboles que la rodean son rectos, parecen vigilarla". Francoise Minkowska sabe que una casa viva no es realmente "inmóvil". Integra en particular los movimientos por los cuales se llega a la puerta. El  camino que conduce a la casa es con frecuencia una cuesta.
Aveces invita a subir. Hay siempre elementos cinestésicos. La casa tiene K, diría el rorschachiano. 
Con un solo detalle, la psicóloga Francoise Minkowska reconocía el movimiento de la casa. En la casa dibujada por un niño de 8 años, Francoise Minkowska observa que en la puerta hay "un tirador: se entra en ella, se habita". No es sencillamente una casa-construcción, "es una casa habitación". El tirador de la puerta designa evidentemente una funcionalidad; la cinestesia está señalada por este signo, tan frecuentemente olvidado en los dibujos de los niños "rígidos".
Observaremos bien que el "tirador de la puerta" no podría de ninguna manera dibujarse a la misma escala que la casa. Es su función la que se superpone a toda preocupación de tamaño. Traduce una función de apertura. sólo un espíritu lógico puede objetar que sirve tanto para cerrar como para abrir. 
En el reino de los valores, la llave cierra más que abre. El tirador abre más que cierra. Y el gesto que cierra es siempre rotundo, más fuerte, más breve que el gesto que abre. Midiendo esos  matices, se llega a ser, como Francoise Minkowska, un psicólogo de la casa"

Gastón Bachelard (1884 1962),  filósofo y poeta francés, fragmento de "Poética del espacio" (p.p. 104 - 106)