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domingo, 12 de octubre de 2014

EL NIÑO Y EL RÍO: MI SOLEDAD

"Todo me hablaba de mi soledad: los animales y sus gritos, las aguas y su silencio... Todo. La ranita triste que croaba en una punta de la laguna bajo una mata de berros. Ella también estaba sola. Y la lechuza de gran cabeza que, en la otra orilla, se ocultaba en el follaje de un enorme álamo. Su canto quejumbroso parecía dirigido a otra lechuza que habitaba un ciprés en medio de la isla. La habitante del ciprés respondía pacientemente y con melancolía a su dolorosa compañera; y la lúgubre conversación de estas aves atravesaba tristemente las lagunas sombrías. Si ningún ruido, venido de sus aguas solitarias, ensombrecía mi corazón, era porque las lagunas me hablaban con sus silencios. Ellas se callaban.
Fue así como yo comprendía mi soledad"

Henri Bosco (1888-1976) escritor francés, un fragmento de "El niño y el río" (p. 79 y 80)