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miércoles, 29 de octubre de 2014

EN LA CALMA TIERNA DE TUS BRAZOS

"[...] hay ese otro abrazo que es un enlazamiento inmóvil: estamos encantados, hechizados: estamos en el sueño, sin dormir; estamos en la voluptuosidad infantil del adormecimiento: es el momento de las historias contadas, el momento de la voz, que viene a fijarme, a dejarme atónito, es el retorno a la madre ("en la calma tierna de tus brazos", dice una poesía musicalizada por Duparc). En este incesto prorrogado, todo está entonces suspendido; el tiempo, la ley, la prohibición, nada se agota, nada se quiere: todos los deseos son abolidos, porque parecen definitivamente colmados [...] Sin embargo, en medio de este abrazo infantil lo genital llega infaltablemente a surgir [...] Soy entonces dos sujetos a la vez: quiero la maternidad y la genitalidad. (El enamorado podría definirse como un niño que se tensa: tal era el joven Eros [...] la saciedad existe, y no me daré tregua hasta hacer que se repita: a través de todos los meandros de la historia amorosa me obstinaré en querer reencontrar, renovar, la contradicción-la contradicción-de los dos abrazos." 

Roland Barthes (1915-1980), filósofo, escritor, ensayista y semiólogo francés en "Fragmentos de un discurso amoroso" (p. 29 y 30)