Páginas vistas en total

sábado, 31 de mayo de 2014

EL OBJETO DEL POETA

"Cuando un soñador reconstruye el mundo partiendo de un objeto al que hechiza con sus cuidados, nos convencemos de que todo es germen en la vida de un poeta"

Gastón Bachelard (1884 1962),  filósofo y poeta francés, fragmento de "Poética del espacio" (p. 104)



viernes, 30 de mayo de 2014

LA VENTANA DEL POETA

"La imagen no está bajo el dominio de las cosas ni tampoco bajo el empuje del subconsciente. Flota, vuela, inmensa en la atmósfera de libertad de un gran poema. Por la ventana del poeta, la casa inicia con el mundo un comercio de inmensidad. 
Por ella también, como le gusta decir al metafísico, la casa de los hombres se abre al mundo"

Gastón Bachelard (1884 1962),  filósofo y poeta francés, fragmento de "Poética del espacio" (p. 102)



jueves, 29 de mayo de 2014

LA ACCIÓN DOMÉSTICA

"Lo que guarda activamente la casa, lo que une en la casa el pasado más próximo al porvenir más cercano, lo que la mantiene en la seguridad de ser, es la acción doméstica. 
¿Pero cómo dar a los cuidados caseros una actividad creadora?
En cuanto se introduce un fulgor de conciencia en el gesto maquinal, en cuanto se hace fenomenología lustrando un mueble viejo, se sienten nacer, bajo la dulce rutina doméstica, impresiones nuevas. La conciencia lo rejuvenece  todo. Da a los actos más familiares un valor de iniciación. Domina la memoria. ¡Qué asombro volver a ser realmente el autor del acto rutinario! Así, cuando un poeta frota un mueble-aunque sea valiéndose de tercera persona-, cuando pone con el trapo de lana que calienta todo lo que toca, un  poco de cera fragante en su mesa, crea un nuevo objeto, aumenta la dignidad humana de un objeto, inscribe dicho objeto en el estado civil de la casa humana.
Henri Bosco escribe: "La cera suave penetraba en esa materia pulida, bajo la presión de las manos y del útil calor de la lana. Lentamente, la bandeja adquiría un resplandor sordo. Parecía que subiera de la alburia centenaria, del corazón mismo del árbol muerto, ese resplandor atraído por el roce magnético, expandiéndose poco a poco en luz sobre la bandeja. Los viejos dedos cargados de virtudes, la palma generosa, arrancaban  del bloque macizo y de las fibras inanimadas las potencias latentes de la vida. Era la creación de un objeto, la obra misma de la fe ante mis ojos maravillados"


Los objetos así  mimados nacen verdaderamente  de una luz íntima: ascienden a un nivel de realidad más elevado que los objetos indiferentes, que los objetos definidos por la realidad geométrica.
Propagan una nueva realidad de ser. Ocupan no solo su lugar en un orden, sino que comulgan con ese orden. De un objeto a otro, en el cuarto, los cuidados caseros tejen lazos que unen un pasado muy antiguo con el día nuevo. El ama de casa despierta los muebles dormidos" 

Gastón Bachelard (1884 1962),  filósofo y poeta francés, fragmento de "Poética del espacio" (p.p. 99 y 100)

miércoles, 28 de mayo de 2014

SOÑADOR DE MORADAS

"Instalado en todas partes, pero sin encerrarse en ningún lado, tal es la divisa del soñador de moradas. En la casa final como mi casa verdadera, el sueño de habitar está superado. Hay que dejar siempre abierto un ensueño de otra parte"

Gastón Bachelard (1884 1962),  filósofo y poeta francés, fragmento de "Poética del espacio" (p. 94)

Ben Goossens: I'm a dreamer

martes, 27 de mayo de 2014

LA CASA DEL PORVENIR

"A veces la casa del porvenir es más sólida, más clara, más vasta que todas las casas del pasado. Frente a la casa natal trabaja la imagen de la casa soñada. Ya tarde en la vida, con un valor invencible, se dice: lo que no se ha hecho se hará. 
Se construirá la casa. Esta casa soñada puede ser un simple sueño de propietario, la concentración de un simple sueño de propietario, la concentración de todo lo que se ha estimado cómodo, confortable, sano, sólido, incluso codiciable para los demás.
Debe satisfacer entonces el orgullo y la razón, términos inconciliables. Si esos sueños deben realizarse, abandonan el terreno de nuestra encuesta.
Entran en el dominio de la psicología de los proyectos, pero ya hemos repetido bastante que el proyecto es para nosotros el onirismo de corto alcance. El espíritu se despliega en él, pero el alma no encuentra allí su vasta vida. Tal vez sea bueno que conservemos algunos sueños sobre una casa que habitaremos más tarde, siempre más  tarde, tan tarde que no tendremos tiempo de realizarlo. Una casa que fuera final, simétrica de la casa natal, prepararía pensamientos y no ya sueños, pensamientos graves, pensamientos tristes. Más vale vivir en lo provisional que en lo definitivo"

Gastón Bachelard (1884 1962),  filósofo y poeta francés, fragmento de "Poética del espacio" (p.p. 93 y 94)


lunes, 26 de mayo de 2014

LA CASA DE ALIENTO

"William Goyen escribe en La casa de aliento:

Pensar  que  se puede venir al mundo en un lugar que en un principio no sabríamos nombrar siquiera, que se ve por primera vez y que, en este lugar  anónimo, desconocido,  se puede crecer, circular hasta que se conozca su nombre, se pronuncie con  amor, se le llamar hogar, se hundan en él las raíces, se alberguen nuestros amores, hasta el punto que, cada vez que hablamos de él,l lo hagamos como los amantes, encantos nostálgicos, y poemas desbordantes de deseo.

 El terreno donde el azar sembró la planta humana no era nada. Y sobre ese fondo de la nada crecen los valores humanos [...] Una irrealidad se filtra en la realidad de los recuerdos que están en la frontera de nuestra historia personal y de una prehistoria indefinida en el punto precisamente en que la casa natal, después de otros, viene a nacer en nosotros. Porque  antes de nosotros-Goyen nos lo hace comprender-era bien anónima. Era un lugar perdido en el mundo.
[...] William Goyen conoce esta irrealidad de lo real:

Era así, porque a menudo cuando volvías, solo, siguiendo la senda en un velo de lluvia, la casa parecía elevarse sobre la más diáfana de las gasas, una gasa tejida con un aliento emitido por ti. Y pensabas entonces que la casa nacida del trabajo de los carpinteros no existía tal vez, que quizá no había existido nunca, que no era más que una imaginación creada por tu aliento y que tú la habías emitido, podías con un aliento semejante reducirla a nada. 

[...] Pero si la casa es un valor vivo, es preciso que integre una irrealidad. Es necesario que todos los valores tiemblen. Un valor que no tiembla es un valor muerto.
Cuando dos imágenes singulares, obra de dos poetas que sueñan por separado, llegan a encontrarse, parece que se refuerzan mutuamente. Esta convergencia de dos imágenes excepcionales representa, en cierto modo, una comprobación para la encuesta fenomenológica. La imagen pierde su carácter gratuito. El libre juego de la imaginación ya no es una anarquía [...] Para quien sabe escuchar la casa del pasado no es acaso una geometría de ecos? [...] En el orden de los recuerdos difíciles, mucho más allá de las geometrías del dibujo, hay que encontrar de nuevo la tonalidad de la luz, y después llegan los suaves aromas que quedan en las habitaciones vacías, poniendo un sello aéreo en cada una de las instancias de la casa del recuerdo"

Gastón Bachelard (1884 1962),  filósofo y poeta francés, fragmento de "Poética del espacio" (p. 90-93)



domingo, 25 de mayo de 2014

LA VIEJA CASA

" [...] los poetas nos dominan. ¡Con qué fuerza nos demuestran que las casas perdidas para siempre viven en nosotros! Insisten en nosotros para revivir, como si esperaran que les prestáramos un suplemento de ser. ¡Cuando mejor habitaríamos la casa! ¡Cómo adquieren súbitamente nuestros viejos recuerdos una viva posibilidad de ser! Nosotros juzgamos el pasado. Nos sumerge una especie de remordimiento de no haber vivido con bastante profundidad en la vieja casa. Rilke describe ese pesar punzante en versos inolvidables, en versos que hacemos dolorosamente nuestros, no tanto en su expresión, como en un drama del sentido profundo:

¡Oh nostalgia de los lugares que no fueron
bastante amados en esa hora pasajera!
¡Cuánto quisiera devolverles de lejos
el gesto olvidado, el acto suplementario!

[...] En la casa no hemos soñado bastante. Y puesto que podemos volver a encontrarla por el ensueño, el enlace se efectúa mal. Los hechos agobian nuestra memoria. Quisiéramos revivir, allende los recuerdos reiterados, nuestras impresiones abolidas y los sueños que nos hacían creer en la felicidad:

Oú vous ai-je perdue, mon imagerie piétinée?
[¿Dónde os he perdido imágenes mías pisoteadas?] * André de Richaud

[...] Parece que algo fluido reúne nuestros recuerdos. Nos fundimos en ese fluido del pasado. Rilke ha conocido esta intimidad de fusión. Dice esa fusión del ser en la casa perdida:

No he  vuelto a ver nunca esta extraña morada...Tal como la encuentro en mi recuerdo infantilmente modificado no es un edificio: está toda ella rota y repartida en mí; aquí una pieza, allá una pieza y acá un extremo de pasillo que no reúne a estas dos piezas, sino que está conservado en cuanto que fragmento. Así es como toda está desparramado en mí; las habitaciones, las escaleras, que descendían con lentitud ceremoniosa, otras escaleras, jaulas estrechas subiendo en espiral, en cuya oscuridad se avanza como la sangre en las venas

Así, los sueños descienden a veces tan profundamente en un pasado indefinido, en un pasado libre de fechas que los recuerdos precisos de la natal casa parecen desprenderse de nosotros. Esos sueños sorprenden nuestra ensoñación. Llegamos a dudar de haber vivido donde hemos vivido. Nuestro pasado está en otra parte  y una irrealidad impregna los lugares y los tiempos. Parece que ha permanecido en los limbos del ser. Y el poeta y el soñador se encuentran escribiendo páginas cuya meditación aprovecharía a una metafísica del ser"

Gastón Bachelard (1884 1962),  filósofo y poeta francés, fragmento de "Poética del espacio" (p. 88-90)


sábado, 24 de mayo de 2014

CASA DE VIENTO

"¡Cuánto tiempo llevo construyéndote, oh casa!
A cada recuerdo transportaba piedras.
De la ribera a la cima de tus muros.
Y veía, bálago incubado por las estaciones.
Tu tejado cambiante como el mar.
Danzando sobre el fondo de las nubes.
A las cuales se mezclaba el humo.
Casa de viento, morada que un soplo desvanecía"

Louis Guillaume (1907-1971), poeta  francés





viernes, 23 de mayo de 2014

HABITANTE DEL MUNDO

"La casa adquiere las energías físicas y morales de un cuerpo humano. Abomba la espalda bajo el chaparrón, endurece sus lomos. 
Bajo las ráfagas se dobla cuando hay que doblarse, segura de enderezarse a tiempo negando siempre las derrotas pasajeras. Una casa así exige al hombre un heroísmo cósmico. Es un instrumento para afrontar el cosmos. Las metafísicas "del hombre lanzado al mundo" podrían meditar concretamente sobre la casa lanzada a través del huracán, desafiando las iras del cielo. A la inversa y en contra de todo, la casa no ayuda a decir: seré un habitante del mundo a pesar del mundo"

Gastón Bachelard (1884 1962),  filósofo y poeta francés, fragmento de "Poética del espacio" (p. 78)



jueves, 22 de mayo de 2014

LA CASA DE MALICROIX

"Nada sugiere, como el silencio, el sentimiento de los espacios ilimitados. Yo entraba en esos espacios. Los ruidos colorean la extensión y le dan una especie de cuerpo sonoro. Su ausencia la deja toda pura y es la sensación de lo vasto, de lo profundo, de lo ilimitado, que se apodera de nosotros en el silencio. Me invadió y fui, durante unos minutos, confundido con esta grandeza de la paz nocturna"

Henri Bosco (1888-1976), escritor francés,
un fragmento de la obra Malicroix (p. 105) 


miércoles, 21 de mayo de 2014

LA CASA DE MALICROIX

"La casa luchaba bravamente. Primero se quejó; los peores vendavales la atacaron por todas partes a la vez, con un odio bien claro y tales rugidos de rabia que, por momentos, el miedo me daba escalofríos. Pero ella se mantuvo. Desde el comienzo de la tempestad unos vientos gruñones la tomaron con el tejado. Trataron de arrancarlo, de deslomarlo, de hacerlo pedazos, de aspirarlo, pero abombó la espalda y se adhirió a la vieja armazón. Entonces llegaron otros vientos y precipitándose a ras del suelo embistieron las paredes. Todo se conmovió bajo el impetuoso choque, pero la casa flexible, doblegándose, resistió a la bestia. Estaba indudablemente adherida a la tierra de la isla por raíces inquebrantables que daban a sus delgadas paredes de caña enlucida y tablas una fuerza sobrenatural. Por mucho que insultaran las puertas y las contraventanas, que se pronunciaran terribles amenazas, trompeteando en la chimenea, el ser ya humano, donde yo refugiaba mi cuerpo, no cedió ni un ápice a la tempestad.
La casa se estrechó contra mí como una loba, y por momentos sentía su aroma descender maternalmente hasta mi corazón. Aquella noche fue verdaderamente mi madre. 
Sólo la tuve a ella para resguardarme y sostenerme. Estábamos solos"

Henri Bosco (1888-1976), escritor francés,
un fragmento de la obra Malicroix (p. 105) 



martes, 20 de mayo de 2014

LA EMBRIAGADORA POSESIÓN

"El poeta jamás ha querido tomar una decisión y cuando lo ha hecho ha sido, para dejar de ser poeta. Este momento de la decisión, central en la ética, ahuyenta la poesía. El poeta es, sí, inmoral. Justo es que vague por arrabales de la ciudad de la razón, del ser y de la decisión. Mas porque el poeta no puede vivir bajo la cúpula de la justicia, no hemos de creer que no tenga su justificación , porque de ser así no sería un hombre. Tiene su justificación, porque tiene su fidelidad. 
Por fidelidad a lo que ya tiene el poeta, desde el comienzo no puede lanzarse hacia el invisible ser. Lo que él tiene, no ha precisado salir a buscarlo, no se ha fatigado en su cacería, sino que se sintió cargado de algo que le angustia y le colma, al par. Posesión infinitamente azarante, como si excediera de las fuerzas humanas. Su vivir no comienza por una búsqueda, sino por una embriagadora posesión. 
El poeta tiene lo que no ha buscado y más que poseer, se siente poseído. 
Por eso el poeta no parece un hombre, o si él es un hombre, entonces es el filósofo el que  parece inhumano. El filósofo define la vida humana por su manquedad, por su insuficiencia y de ella parte para encontrar, para encontrar por sí mismo, el camino que le lleve a completarse. 
La Filosofía es incompatible con el hecho de recibir nada por donación, por gracia. Es el hombre el que saliendo de su extrañeza admirativa, de la angustia o del naufragio, encuentra por sí el ser y su ser. En suma, se salva a sí mismo con su decisión. 
Y el poeta es fiel a lo que ya tiene. No se encuentra en déficit como el filósofo, sino, en exceso, cargado, con una carga, es cierto, que no comprende. Por eso, la tiene que expresar, por eso tiene que hablar "sin saber lo que dice", según le reprochan. Y su gloria está en no saberlo, porque, con ello, se revela que es myy superior a un entendimiento humano la palabra que de su boca sale; con ello nos muestra que es más que humano, lo que en su cuerpo habita"

María Zambrano (1904-1991) en Filosofía y Poesía (p.p. 41) 






lunes, 19 de mayo de 2014

SOBRE LA ARQUEOLOGÍA DE LAS IMÁGENES

"La poesía surge naturalmente de un ensueño que insiste menos que el sueño nocturno. Sólo se trata del "hielo de un instante". Pero el documento poético no es por eso menos significativo. 
Un signo terrestre se posa sobre un ser del cielo.
La arqueología de las imágenes queda, pues, iluminada por la imagen rápida, por la imagen instantánea del poeta"

Gastón Bachelard (1884 1962),  filósofo y poeta francés, fragmento de "Poética del espacio" (p. 67)



domingo, 18 de mayo de 2014

¿CÓMO LLAMARSE EL POETA?

"La poesía es la conciencia más fiel de las contradicciones humanas, porque es el martirio de la lucidez, del que acepta la realidad tal y como se da en el primer encuentro. Y acepta sin ignorancia, con el conocimiento de su trágica dualidad y de su aniquilamiento final. 
El poeta siente la angustia de la carne, su ceniza, antes y más que los que quieren aniquilarla. El poeta no quiere aniquilar nada, nada sobre todo, de las cosas que el hombre no ha hecho. Rebelde ante las cosas que son hechura humana; es humilde, reverente, con lo que encuentra ante sí y que él no puede desmontar: con la vida y sus misterios. Vive, habitada en el interior de ese misterio como dentro de una cárcel y no pretende saltarse los muros con preguntas irrespetuosas. Eterno enamorado, nada exige. Pero su amor lo penetra todo lentamente.
El poeta vive según la carne y más aún, dentro de ella. 
Pero, la penetra poco a poco; va entrando en su interior, va haciéndose dueño de sus secretos y al hacerla transparente, la espiritualiza. La conquista para el hombre, porque la ensimisma, la hace dejar de ser extraña.
Poesía es, sí, lucha con la carne, trato y comercio con ella, que desde el pecado-"la locura del cuerpo"-lleva a la caridad. Caridad, amor a la carne propia y a la ajena. Caridad que no puede resolverse a romper los lazos que unen al hombre con todo lo vivo, compañero de origen y creación.
Porque al pecado de la carne sigue la gracia de la carne, la caridad. Pecado carnal y caridad son frutos cristianos, pero los dos están al borde de salir de su sueño en las páginas del Fedro, del Fedón o del Banquete. De un momento a otro parece que van a surgir las dos palabras que solo el cristianismo trajo.
Se acerca a ellas-pecado, caridad-tanto como se acerca a la poesía. La poesía sí las lleva consigo; con sus mismas entrañas, la constituyen. Mas la poesía ha tardado mucho en saberlo; agobiada con su tesoro, nunca se puso a contarlo. Nunca volvió los ojos, los ojos tristes, hacia sí. 
Nunca-generosa y desesperada-se ocupó de sí como la filosofía desde el primer instante hiciera. 
El poeta no se cuida de hacer el recuento de sus bienes y de sus males; el inventario de su fortuna. Porque el poeta no puede saber quién es, ni sabe siquiera lo que busca.
El filósofo, al menos, sabe lo que busca y por ello se define-filo-sofo-. El poeta como no busca, sino que encuentra, no sabe cómo llamarse. Tendría que adoptar el nombre de lo que le posee, de lo que le toma allanando la morada de su alma, de lo que le arrebata. Pero no sería fácil, pues en cambio apegado, enredado en sueños sin forma ni siquiera ímpetu, se siente vivir en la carne cuando la carne todavía es opaca y no se ha hecho transparente por la luz de la belleza. ¿Cómo llamarse el poeta? Perdido en la luz, errante en la belleza, pobre por exceso, loco por demasiada razón, pecador bajo la gracia. 
El filósofo busca porque se siente incompleto y necesitado de completarse, porque siente su naturaleza alterada y quiere conquistarla. Pero el poeta nada en abundancia, en el exceso. Y tal vez por esta sobreabundancia el poeta no pueda elegir. Por vivir inundado por la gracia no puede recogerse sobre sí, intentar ser sí mismo, ni sabe qué sea esto de"sí mismo" que es la obsesión del filósofo. Perdido en la riqueza, ciego en la luz. Pecador en la gracia, viviendo según la carne y según la caridad"

María Zambrano (1904-1991) en Filosofía y Poesía (p.p. 63 y 64) 



sábado, 17 de mayo de 2014

LO QUE LA POESÍA NOS DA...

"La poesía no nos da tanto la nostalgia de la juventud, lo cual sería vulgar, sino la nostalgia de las expresiones de la juventud. Nos ofrece imágenes como las que deberíamos haber imaginado en el "impulso inicial" de la juventud. Las imágenes princeps, los grabados sencillos, los ensueños de la choza son otras tantas invitaciones a imaginar de nuevo. Nos devuelven estancias del ser, casas del ser, donde se concentra una certidumbre de ser. 
Parece que habitando tales imágenes, imágenes tan estabilizadoras, se volviera a empezar otra vida, una vida que sería nuestra, que nos pertenecería en las profundidades del ser"

Gastón Bachelard (1884 1962),  filósofo y poeta francés, fragmento de "Poética del espacio" (p. 64)



viernes, 16 de mayo de 2014

LO QUE EL POETA PIDE AL PINTOR

"[...] el poeta pide al pintor que le aprese las apariencias amadas, las apariencias que desdeña el filósofo. El "fantasma" de las apariencias, que dice Platón, imita la pintura, que es así "fantasma de fantasma". Con qué severidad cruelísima decretaba Platón la abolición de los fantasmas, con cuanto afán justiciero aboga por la primacía de lo real. Sólo lo real ha de existir, es decir, lo real, lo que existe por sí mismo, lo que tiene su presencia entera sin que el hombre vaya en su ayuda. Ni por un momento, se apiada Platón de los "fantasmas" que precisan del hombre para perdurar. Ni por un momento, se apíada del hombre que necesita que perduren sus fantasmas. Con qué fría inexorabilidad establece su muerte sin dejarse ganar por la persuasión, por la sospecha de que los fantasmas esté adheridos a las entrañas del hombre, de que, si bien son "fantasmas" confrontados con la invulnerable realidad de lo que es, son algo entrañable, inmediato y sumido en el corazón del hombre. De que estos fantasmas son la realidad para el amor que los buscara. Dice así Anacreonte: "... Pintor hábil, pintor famoso, rey de este arte que florece en Rodas, pinta según voy a trazarte la imagen de mi amante ausente. Representa su blanda y negra cabellera, y si es posible hasta que exhale sus perfumes; representa sus cabellos relucientes como la púrpura cayendo de su frente de marfil a lo largo de sus mejillas sonrosadas. No separes demasiado sus cejas, mas guárdate de confundirlas; imita la negra curva de sus pestañas tal como ella las tiene, elevadas y tímidas" [...] El filósofo desdeña las apariencias porque sabe que son perecederas. El poeta también lo sabe, y por eso se aferra a ellas; por eso las llora antes de que pasen, las llora mientras las tiene, porque las está sintiendo irse en la misma posesión. Los cabellos negros de la amada blanquean mientras son acariciados y los ojos van velando imperceptiblemente su brillo. Y son por eso más amados, más irrenunciables". 

María Zambrano (1904-1991) en Filosofía y Poesía (p.p. 37 y 38) 



jueves, 15 de mayo de 2014

LOS MUERTOS YA NO TIENEN DESEOS

"¿De qué me sirve el que me enseñes las reglas y los sofismas de los rétores? ¿Qué necesidad tengo de todas estas palabras que no me sirven para nada? Enséñame, ante todo, a beber el dulce licor de Baco; enséñame a volar con Venus, la de las trenzas de oro. Cabellos blancos coronan mi cabeza. Dame agua, vierte vino, joven adolescente; aduerme mi razón. Pronto habré cesado de vivir y cubrirás mi cabeza con un velo. Los muertos ya no tienen deseos"

Anacreonte ( s. VI a.C.-id., s. V a.C.), poeta griego, citado de Filosofía y Poesía de María Zambrano (p.34) 



miércoles, 14 de mayo de 2014

Y EL DELIRIO...

"La poesía se aferra al instante y no admite la esperanza, el consuelo de la razón. Al acercarnos a la razón y a la poesía en sus comienzos, en su aurora esplendente griega, aparecen con papeles contrarios a los que imaginamos. 
En los tiempos modernos, la desolación ha venido de la filosofía y el consuelo de la poesía. Mas aquí vemos lo contrario, la poesía es la voz de la desesperación,l de la melancolía y del amor a lo pasajero que no se quiere consolar de perderlo o de perderse. Por eso se embriaga. "Acerca mi copa, porque es mejor para mí estar tendido ebrio que muerto" (Anacreonte) [...] La razón no es sino renuncia, o tal vez la impotencia de la vida. Vivir es delirar. Lo que no es embriaguez, ni delirio, es cuidado. Y ¿a qué el cuidado por nada, si todo ha de terminarse? El filósofo concibe la vida como un continuo alerta, como un perpetuo vigilar y cuidarse. El filósofo vive en su conciencia, y la conciencia no sino cuidado y preocupación. 
Cuidado y preocupación, porque tiene algo que no acaba de tener dueño de esta conciencia. Porque tiene un comienzo de algo imperecedero y que sin embargo, depende para su logro, de que él lo logre. Porque el filósofo siente que se ha dado, junto con la vida una reminiscencia. 
Reminiscencia de su origen, que le llevará a su fin, si pone cuidado de concertar su vida a ella. Pero el poeta no siente la reminiscencia sino que huésped enteramente de este mundo, lo ama y se siente apegado a sus goces. ¿Es que el poeta, poseído por el entusiasmo, ha sido sin embargo, dejado de la mano de los dioses? ¿O es acaso, que está poseído enteramente por lo divino de este mundo y por ello no quiere por nada abandonarlo?
Le poseen, sí, los dioses de este mundo, que, sin duda los tiene, El mismo Platón en el Fedro habla de los efectos de la belleza a causa de su resplandor, y del sagrado terror que produce en el amante, la belleza de la criatura amada. 
Y comparando a la belleza con la sabiduría, da a entender que la belleza nos atrae más porque es visible. "En cuanto a la belleza, brilla, como ya he dicho entre todas las demás esencias y en nuestra estancia terrestre, donde lo eclipsa todo con su brillantez, la reconocemos por el más luminoso de nuestros sentidos" [...] el poeta, está poseído por la hermosura que brilla, por la belleza resplandeciente que destaca entre todas las cosas. Y sabe, es lo único que no puede olvidar, que tendrá que dejar de verla, de gozar su brillo. El poeta está, para su desventura, consagrado a una divinidad que perece, en el doble sentido, de que la vemos irse ante nosotros y de que nosotros también nos iremos a donde ella ya no esté. El poeta olvida lo que el filósofo se afana en recordar, y tiene presente en todo instante, lo que el filósofo ha desechado para siempre. El poeta se desentiende de la reminiscencia que despierta a la razón, y está en vela ante todo lo que el filósofo ha olvidado". 

María Zambrano (1904-1991) en Filosofía y Poesia (p.p.35 y 36) 



martes, 13 de mayo de 2014

EL INFIERNO DEL POETA

"¡Pobres hombres bajo el terror de tanta divinidad celosa, vengativa, de tanta justicia despiadada! Justicia también la de los dioses, pero justicia divina, es decir, irracional, puramente vindicativa. El hombre era menos que los dioses y tenía, en consecuencia, que ser arrollado por ellos. 
Frente a esto, la justicia platónica significaba la humanización de la justicia. Su República era la ciudad construída por el hombre con su razón [...] Así Platón en su afán por la independencia humana, por su hacer salir al hombre del orbe de la tragedia, reunió el contenido humano y lo puso bajo el mando de la razón. Pues que al fin, por la razón existía el hombre, y se liberaba de los dioses tiránicos.
El poeta era el único agente de esa tiranía, el único que con su voz no pregonaba la razón. La única voz del pasado, del ayer trágico y melancólico. El poeta era el representante de los dioses. De todos los dioses; de los antiguos, de los modernos y de los desconocidos, ya que era capaz de inventar otros. El logos se traicionaba a sí mismo en la poesía, funcionaba ilegítimamente.  es que la poesía aunque palabra no era razón. ¿Cómo es posible este divorcio? 
El logos,-palabra y razón-se escinde por la poesía, que es la palabra, sí, pero irracional. Es, en realidad, la palabra puesta al servicio de la embriaguez. Y en la embriaguez el hombre es ya otra cosa que hombre; alguien  viene a habitar su cuerpo; alguien posee su mente y mueve su lengua; alguien le tiraniza. En la embriaguez el hombre duerme, ha cesado perezosamente en su desvelo y ya no se afana en su esperanza racional. No sólo se conforma con las sombras de la pared cavernaria, sino que sobrepasando su condena, crea sombras nuevas y llega hasta a hablar de ellas y con ellas. Traiciona a la razón usando su vehículo: la palabra, para dejar que por ella hablen las sombras, para hacer de ella la forma del delirio. El poeta no quiere salvarse; vive en la condenación y todavía más, la extiende, la ensancha, la ahonda. La poesía es realmente, el infierno.
El infierno, que es-como siglos más tarde un poeta platónico dijera-"el lugar donde no se espera", es también el lugar de la poesía, porque la poesía es lo único rebelde ante la esperanza de la razón. La poesía es embriaguez y sólo embriaga el que está desesperado y no quiere dejar de estarlo. El que hace de la desesperación su forma de ser, su existencia.
Y así es el mundo de la tragedia. Pero también el mundo de la lírica griega. Embriaguez y canto; canto, panida, pánico, melancolía inmensa de vivir, de desgranar los instantes, uno a uno, para que pasen sin remedio. Y la muerte. La poesía no acepta la razón para morir; la razón como aquello que vence la muerte. Para la poesía, a la muerte nada la vence, sino es momentáneamente, el amor. Sólo el amor. Pero el amor desesperado, el amor que irremisiblemente también, hacia la muerte"

María Zambrano (1904-1991) en Filosofía y Poesia (p.p.32 y 33) 



lunes, 12 de mayo de 2014

DE NO TENER VUELO EL POETA: LA UNIDAD DEL POEMA

"El que dice que "la filosofía es una preparación para la muerte", abandona la filosofía al llegar a su umbrales y pisándolos ya casi, hace poesía y burla. ¿Es que la verdad era otra? ¿Tocaba ya alguna verdad más allá de la filosofía, una verdad que solamente podía ser revelada por la belleza poética: una verdad que no puede ser demostrada, sino sólo sugerida por ese más que expande el misterio de la belleza sobre las razones? ¿O es que las verdades últimas de la vida, las de la muerte y el amor, son aunque perseguidas halladas al fin, por donación, por hallazgo venturoso, por lo que después se llamara "gracia" y que ya en griego lleva su hermoso nombre, jaries, carites' [...] un pensar puro, sin mezcla poética alguna, no había hecho sino empezar. Y lo que pudiera ser una "pura" filosofía no contaba aún con fuerzas suficientes para abordar los temas más decisivos, que a un hombre alerta de su tiempo se le presentaban.
La poesía perseguía, entre tanto, la multiplicidad desdeñada, la menospreciada heterogeneidad. El poeta enamorado de las cosas se apega a ellas, a cada una de ellas y las sigue a través del laberinto del tiempo, del cambio, sin poder renunciar a nada: ni a una criatura ni a un instante de esa criatura, ni a una partícula de la atmósfera que la envuelve, ni a un matiz de la sombra que arroja, ni del perfume que expande, ni del fantasma que ya en ausencia suscita. ¿Es que acaso al poeta no le importa la unidad? ¿Es que se queda apegado vagabundamente-inmoralmente-a la multiplicidad aparente, por desgana y pereza, por falta de ímpetu ascético para perseguir esa amada del filósofo: la unidad? [...] Hay que salvarse de las apariencias, dice el filósofo, por la unidad, mientras el poeta queda adherido a ellas, a las seductoras apariencias. ¿Cómo puede, si es hombre, vivir tan disperso?
Asombrado y disperso es el corazón del poeta-"mi corazón latía, atónito y disperso" (Antonio Manchado)-No cabe duda de que ese primer momento de asombro se prologa mucho en el poeta, pero no nos engañemos creyendo que ese su estado permanente del que no puede salir. No, la poesía tiene también su vuelo; también su unidad, su trasmundo. 
De no tener vuelo el poeta, no habría poesía, no habría palabra. Toda palabra requiere un alejamiento de la realidad a la que se refiere; toda palabra es también, una liberación de quien la dice. Quien habla aunque sea de las apariencias, no es del todo esclavo; quien habla, aunque sea de la más abigarrada multiplicidad, ya ha alcanzado alguna suerte de unidad, pues que embebido en el puro espasmo, prendido a lo que cambia y fluye, no acertaría a decir nada, aunque este decir sea un cantar.
Y ya hemos mentado algo afín, muy afín de la poesía, pues que anduvieron mucho tiempo juntas, la música. Y en la música es donde más suavemente resplandece la unidad. Cada pieza de música es una unidad y sin embargo sólo está compuesta de fugaces instantes. No ha necesitado el músico echar mano de un ser oculto e idéntico a sí mismo, para alcanzar la transparente e indestructible unidad de sus armonías. No es la misma sin duda, la unidad del ser a que aspira el filósofo a esta unidad asequible que alcanza la música. Por lo pronto esta unidad de la música está ahí realizada, es una unidad de creación; con lo que disperso y pasajero se ha construido algo uno, eterno. Así el poeta, en su poema crea una unidad con la palabra, esas palabras que tratan de apresar lo más tenue, lo más alado, lo más distinto de cada cosa, de cada instante. El poema es ya la unidad no oculta, sino presente; la unidad realizada, diríamos encarnada. El poeta no ejerció violencia alguna sobre las heterogéneas apariencias y sin violencia alguna también logró la unidad. Al igual que la multiplicada primero, le fue donada, graciosamente, por obra de las carites. 
Pero hay, por lo pronto, una diferencia; así como el filósofo sí alcanza la unidad del ser, sería una unidad absoluta, sin mezcla de multiplicidad alguna, la unidad lograda del poeta en el poema es siempre incompleta; y el poeta lo sabe y ahí está su humildad: en conformarse con su frágil unidad lograda. De ahí ese temblor que queda tras todo buen poema y esa perspectiva ilimitada, estela que deja toda poesía tras de sí y que nos lleva tras ella; ese espacio abierto que rodea a toda poesía. Pero aun esta unidad lograda aunque completa, parece siempre gratuita en oposición a la unidad filosófica tan ahincadamente perseguida"

María Zambrano (1904-1991)en Filosofía y poesía (p.p. 19 a 22) 



domingo, 11 de mayo de 2014

DE PRIMERAS POESÍAS (XXI)

"Va la sombra invasora
Despojando el espacio
Y la luz fugitiva
Huye a un mundo lejano.

Surge viva la lámpara 
En la noche desierta.
Defendiendo el recinto
Con sus fuerzas ligeras.

Sólo el azul relámpago, 
Que vierte la ventana,
Hacia fuera, en el tiempo
Misterioso resbala.

Cuán vehemente atónita
Resucita de nuevo
La soledad. ¿Soñar? 
Soñaremos que sueño.

Es la paz necesaria,
No se sabe; se olvida.
Otra noche acunando
Esta dicha vacía"

Luis Cernuda (1902-1963), poeta sevillano 


sábado, 10 de mayo de 2014

DE PRIMERAS POESÍAS (XVI)

"La noche a la ventana.
Ya la luz se ha dormido.
Guardada está la dicha
En el aire vacío.

Levanta entre las hojas,
Tú, mi aurora futura;
No dejes que me anegue 
El sueño entre sus plumas.

Pero escapa el deseo
Por la noche entreabierta,
Y en límpido reposo
El cuerpo se contempla.

Acreciente la noche
Sus sombras y su calma,
Que a su rosal la rosa
Volverá la mañana.

Y una vaga promesa
Acunando va el cuerpo.
En vano dichas busca
Por el aire el deseo"

Luis Cernuda (1902-1963), poeta sevillano 


viernes, 9 de mayo de 2014

HOMENAJE

"Ni mirto ni laurel. Fatal extiende 
Su frontera insaciable el vasto muro
Por la tiniebla fúnebre. En lo oscuro, 
Todo vibrante, un claro son asciende.

Cálida voz extinta, sin la pluma
Que opacamente blanca la vestía, 
Ráfagas de su antigua melodía 
Levanta arrebatada entre la bruma.

En un rumor celándose suave;
Tras gloria triste, quiere, anhela.
Con su acento armonioso se desvela
Ese silencio sólido tan grave.

El tiempo, duramente acumulado
Olvido hacia el cantor, no lo aniquila;
Siempre joven voz, late y oscila,
Al mundo de los hombres va cantando.

Más el vuelo mortal tan dulce ¿adónde 
Perdidamente huyó? Desecho brío,
El mármol absoluto en un sombrío
Reposo melancólico lo esconde.

Qué paz estéril, solitaria, llena
Aquel vivir pasado, en lontananza,
Aunque trabajo bello, con pujanza
Aún surta esa perenne, humana vena. 

Toda nítida aquí, vivaz perdura
En un son que es ahora transparente.
Pero un eco, tan solo; ya no siente
Quien le infundió tan lúcida hermosura"

Luis Cernuda (1902-1963), poeta sevillano 



jueves, 8 de mayo de 2014

EL PAPEL BLANCO DURO ESPEJO

" El papel blanco duro espejo sólo devuelve eso que fuiste. El papel blanco habla con tu voz, tu propia voz, no aquélla que te gusta, tu música en la vida esa que derrochaste. Puede que no vuelvas a ganar si lo deseas, si te clavas a esa cosa indiferente que te lanza atrás ahí dónde empezaste. Viajaste, muchas lunas viste, muchos soles, tocaste muertos y vivos, sentiste el dolor del bravo mozo y el gemido de la mujer, la amargura del niño inmaduro, cuanto has sentido se derrumba sin sustento si a este vacío no te fías. Quizás ahí encuentres cuanto creíste perdido, el brote de la juventud, el justo naufragio de la edad. Tu vida en cuanto diste, este vacío es cuanto diste, el blanco papel."

Constantino Kavafis (1863-1933), poeta griego


miércoles, 7 de mayo de 2014

PLACER

"La alegría y perfume de mi vida es la memoria de esas horas
en que encontré y retuve el placer como lo   deseaba.
Alegría y perfume de mi vida para mí, que detesté
cualquier goce de amores rutinarios"

Constantino Kavafis (1863-1933), poeta griego


martes, 6 de mayo de 2014

ÍTACA

"Cuando salgas de viaje para Ítaca,
desea que el camino sea largo, colmado de aventuras, colmado de experiencias.
A los lestrígones y a los cíclopes,
al irascible Posidón no temas,
pues nunca encuentros tales tendrás en tu camino,
si tu pensamiento se mantiene alto, si una exquisita
emoción te toca cuerpo y alma.
A los lestrígones y a los cíclopes no encontrarás,
a no ser que los lleves ya en tu alma,
a no ser que tu alma los ponga en pie ante ti.
Desea que el camino sea largo.
Que sean muchas las mañanas estivales
en que -¡y con qué placer!-
entres en puertos que ves por vez primera.
Detente en los mercados fenicios
para adquirir sus bellas mercancías,
madreperlas y nácares, ébanos y ámbares,
y voluptuosos perfumes de todas las clases,
todos los voluptuosos perfumes que te sean posibles.
Y vete a muchas ciudades de Egipto
y aprende, aprende de los sabios.
Mantén siempre a Ítaca en tu mente.
Llegar allí es tu destino.
Pero no tengas la menor prisa en tu viaje.
Es mejor que dure muchos años
y que viejo al fin arribes a la isla,
rico por todas las ganancias de tu viaje,
sin esperar que Ítaca te va a ofrecer riquezas.
Ítaca te ha dado un viaje hermoso.
Sin ella no te habrías puesto en marcha.
Pero no tiene ya más que ofrecerte.
Aunque la encuentres pobre, Ítaca de ti no se ha burlado.
Convertido en tan sabio, y con tanta experiencia,
ya habrás comprendido el significado de las Ítacas"

Constantino Kavafis (1863-1933), poeta griego