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sábado, 1 de noviembre de 2014

EL ENIGMA

"Han sido necesarias muchas casualidades, muchas coincidencias sorprendentes (y tal vez muchas búsquedas), para que encuentre la Imagen que, entre mil, convierte a mi deseo. 
Hay allí un gran enigma del que jamás sabré la clave: ¿por qué deseo a Tal? ¿Porqué lo deseo perdurablemente, lánguidamente? ¿Es todo él lo que deseo (una silueta, una forma, un aire)? ¿O no es sólo más que una parte de su cuerpo? Y, en ese caso, ¿qué es lo que, en ese cuerpo amado, tiene vocación de fetiche para mí? ¿Qué porción, tal vez increíblemente tenue, qué accidente? ¿El corte de una uña, un diente un  poco rajado, un mechón, una manera de mover los dedos al hablar, al fumar? De todos estos pliegues del cuerpo tengo ganas de decir que son adorables. Adorable quiere decir: éste es mi deseo, en tanto que es único: "¡Es eso! ¡Es exactamente eso (lo que yo amo)!" Sin embargo, cuanto más experimento la especificidad de mi deseo menos puedo nombrarla; a la precisión del enfoque corresponde un temblor del nombre; la propiedad del deseo no puede producir sino una impropiedad del enunciado. De este fracaso del lenguaje no queda más que un rastro; la palabra "adorable" (la correcta traducción de "adorable" sería el ipse latino: es él, es precisamente él en persona"

Roland Barthes (1915-1980), filósofo, escritor, ensayista y semiólogo francés en "Fragmentos de un discurso amoroso" (p. 34)


"Adorable es la huella fútil de una fatiga, que es la fatiga del lenguaje" R.B.