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miércoles, 4 de junio de 2014

LA CERRADURA Y EL COFRE

"Toda cerradura es una llamada al ladrón. ¡Qué umbral psicológico es una cerradura! ¡Qué desafío al indiscreto cuando se cubre de adornos! ¡Cuántos "complejos" en una cerradura adornada! [...]  Ya no hay nada que confesar cuando se sueña con llaves y cerraduras. Pero la poesía desborda el psicoanálisis por todas partes. 
Convierte siempre el sueño en ensoñación. Y el ensueño poético no puede satisfacerse como un rudimento de historia; no puede anudarse sobre un nudo complexual. El poeta vive un ensueño que vela y, sobre todo, su ensueño permanece en el mundo, ante los ojos del mundo. Amasa universo en torno a un objeto, en un objeto. Helo aquí que abre los cofres, que amontona riquezas cósmicas en un exiguo cofrecillo. Si en el cofrecillo hay joyas y piedras preciosas, es un pasado, un largo pasado, un pasado que cruza las generaciones que el poeta va a novelar. Las gemas hablarán de amor, naturalmente. Pero también hablarán de poder, de destino. Todo eso es mucho más grande que una llave y su cerradura[...] El cofre, sobre todo el cofrecillo, del que uno se apropia con más entero dominio, son objetos que se abren. Cuando el cofrecillo se cierra vuelve a la comunidad de los objetos; ocupa su lugar en el espacio exterior; pero ¡se abre! Entonces, este objeto que se abre es, como diría un filósofo matemático, la primera diferencial del descubrimiento [...] Si el poeta cierra el cofrecillo suscita una vida nocturna en la intimidad del mueble.
"Cuando el mueble está cerrado, cuando el oído de los inoportunos está tapado por el sueño o colmado de ruidos exteriores, cuando el pensamiento de los hombres pesa sobre algún objeto positivo, entonces surgen extrañas escenas en el salón del mueble, algunos personajes insólitos por su aspecto y su tamaño salen de los pequeños espejos" (Charles Cros) 
Esta vez, en la noche del mueble, los reflejos encerrados reproducen objetos. La inversión del interior y el exterior es vivida por el poeta con tal intensidad que repercute en una intervención de objetos y de reflejos [...] En realidad el poeta ha traducido a lo concreto un tema psicológico bien general: habrá siempre más cosas en un cofre cerrado que en un cofre abierto. La comprobación es la muerte de las imágenes. Imaginar será siempre más grande que vivir. 
El trabajo del secreto prosigue sin fin, del ser que oculta al ser que se oculta. El cofrecillo es un calabozo de objetos. Y he aquí que el soñador se encuentra en el calabozo de su secreto. Lo quisiera abrir y quisiera abrirse [...] El que entierra un tesoro se entierra con él. El secreto es una tumba y por algo el hombre discreto se jacta de ser una tumba para los secretos que se le confían"

Gastón Bachelard (1884 1962),  filósofo y poeta francés, fragmento de "Poética del espacio" (p. 115-123)

"Busco en los cofres que me rodean burtalmente/ Poniendo tinieblas por arriba y por debajo/ En cajas profundas, profundas/Como si ya no fueran de este mundo" Jules Supervielle